miércoles, 14 de octubre de 2009

Tobogán


Me deslizaba. La caída era, por momentos, divertida. En otros, provocaba cierto vértigo. Los giros, aunque parecidos, resultaban diferentes, únicos. Pese a todo, había poco que descubrir, el camino estaba hecho. Apenas dejaba margen para maniobrar o improvisar. A juzgar por el aspecto, muchos lo habían recorrido antes. Así que me dejé llevar, disfrutando del paseo, encontrándole el lado lúdico a los baches y el meneo.


jueves, 8 de octubre de 2009

Para el día después



Las píldoras del día después son un invento, sí, pero deberían desarrollar más la idea, buscarle nuevas aplicaciones. Me encantaría tener pirulillas de ésas para otros muchos usos.

Estaría bien disponer en la farmacia más cercana de pastillas para borrar cualquier metedura de pata del día anterior: la frase que soltamos en el peor de los contextos; el gesto que delató lo que realmente pensábamos, el que nos desnudó ante un público inadecuado; el exceso de sinceridad o espontaneidad que provocó un largo silencio y miradas perdidas entre los tertulianos; el bloqueo mental que nos dejó sin ideas ni respuestas cuando más las necesitábamos; la mirada que no correspondimos; la que nos empeñamos en materializar, sin éxito; el silencio que no fuimos capaces de romper y nos dejó la boca del estómago hirviendo de emociones…


Sería genial. Bastaría con dejarla reposar en la lengua, un trago de agua… y ¡zas! Asunto eliminado.