martes, 7 de abril de 2009

Cosas de chinos


El Hua Hu Ching lo forman 81 meditaciones taoístas que atribuyen a Lao Tse, a la transmisión oral de su sabiduría, allá por el siglo quinto antes de Cristo y que, curiosamente, se salvaron de las quemas, batallas y las muchas purgas ideológicas que han llovido desde entonces.

El ejemplar que tengo me llegó de tercera o quinta mano. Es algo así como un libro libre que perteneció a gente que, siguiendo sus enseñanzas, procura no aferrarse a las cosas y las dejan pasar. El libro también.

No es un texto para leer de corrido. Ni siquiera todos los días. Yo lo abro de vez en cuando, por donde él quiera, y leo lo que sale. Normalmente me deja pensando.

Una de las meditaciones me aparece con frecuencia. No sé si tiene mucho que ver conmigo o que, simplemente, el libro está deformado y tiende a abrirse por el mismo sitio. Aquí la copio, para quien quiera rumiarlo:

Meditación 45

Si corriges tu mente, el resto de tu vida se armonizará.
Esto es así porque la mente es el aspecto que rige la vida humana.
Si el río fluye con claridad y limpieza a través del cauce apropiado, todo estará bien a lo largo de sus riberas.
El Camino Integral depende de la disminución, no del aumento: Para corregir la mente, confía en el no hacer.
Deja de pensar en complicaciones y de aferrarte a ellas.
Conserva tu mente desapegada y plena.
Elimina la opacidad y la oscuridad mental.
Mantén tu mente clara como el cristal.
Evita fantasear y deja que emerja tu pura percepeción interior.
Calma tus emociones y mora en la serenidad.
No te afanes en la adoración de ídolos, imágenes e ideas; sería como poner una nueva cabeza sobre la que ya tienes.
Recuerda: si puedes cesar toda tu incansable actividad, aparecerá tu naturaleza integral.

Eso dice.


Vanidades

Todas las generaciones creen que descubren el mundo, que le dan un giro de tuerca a la moralidad, a la sexualidad, a la cultura, a las modas...

Forma parte de la arrogancia y la vanidad de los humanos, además de evidenciar un desconocimiento crónico, casi genético, de su propia historia.

viernes, 3 de abril de 2009

adiós

No te llevaré conmigo. Ya demostraste que no valía la pena. Ni siquiera generaré odio o rencor en tu nombre. No dejarás huellas en mi memoria. Mi hígado no excretará más bilis de la necesaria. Mi corazón palpitará al ritmo adecuado. No construiré una frase perfecta para tirártela a la cara. No recorrerás los decorados de mis pesadillas. Tu nombre se transformó en silencio. Tu imagen se perdió en el tumulto de la calle. Ni siquiera sé porque te cuento que te arrojaste a la trituradora de mi olvido.