Hay episodios de la historia contemporánea que requieren mayor esfuerzo imaginativo que revivir el terciario o el cuaternario.
Albañiles analfabetos, hombres hechos a sí mismos, convertidos en líderes honrados, que entregan sus vidas a la justicia social, a la revolución, a un mundo mejor...
Cipriano Mera, según cuenta el documental de su biografía, era un tipo así.
Me cibercrucé con el personaje en unos días en que le daba vueltas a las exigencias de cada momento: aquellos que reclaman acción, intervención decidida, frente a los que no permiten otra cosa que esperar, aguantarse la frustración y la rabia, en los que es preciso recogerse y, en todo caso, aglutinar herramientas para cuando vuelva la hora de actuar.
Albañiles analfabetos, hombres hechos a sí mismos, convertidos en líderes honrados, que entregan sus vidas a la justicia social, a la revolución, a un mundo mejor...
Cipriano Mera, según cuenta el documental de su biografía, era un tipo así.
Me cibercrucé con el personaje en unos días en que le daba vueltas a las exigencias de cada momento: aquellos que reclaman acción, intervención decidida, frente a los que no permiten otra cosa que esperar, aguantarse la frustración y la rabia, en los que es preciso recogerse y, en todo caso, aglutinar herramientas para cuando vuelva la hora de actuar.
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