martes, 28 de abril de 2009

Todos llegamos en patera

Sus antepasados más remotos habían llegado a aquellas islas desiertas en unas embarcaciones que a duras penas soportaban el ir y venir de las olas, en algo parecido a las pateras de ahora, También partieron del continente, en busca de lugares menos hostiles, aprovechando los días en que el océano estaba calmado.

Los descendientes de éstos, siglos después, se emparentaron con unos blancos que llegaron con armaduras, a bordo de otras pateras más grandes, arrastradas por velas. Ésos querían comer más y mejor, acumular riquezas, títulos y propiedades.

Antepasados más próximos tuvieron que meter sus cosas en una maleta y subirse a otras pateras, en busca de comida y mejor suerte en otras tierras.

Familiares más cercanos, a bordo de pateras voladoras, se afincaron en las Islas, huyendo de la misma miseria.

Hoy, en cambio, pese a los muchos viajes en patera que lleva en su sangre, pretende poner alambradas al océano. No quiere saber del hambre ni de sus motivos y le tiene fobia a los extranjeros. Tuvo oportunidades, pero ha sido incapaz de comprender que la historia de la humanidad no es más que una sucesión de migraciones, la constante huida del hambre, la búsqueda de lugares menos hostiles.

lunes, 27 de abril de 2009

Barrio V. El estanco de la esquina


Vivían en la esquina de mi calle y formaban una familia más pública de lo ya habitual en aquel bullicioso barrio. Supongo que su negocio tenía bastante que ver con aquello. El pequeño estanco incrustado en su casa, o viceversa, no dejaba claros los límites entre sus vidas privada y laboral.

El bazar estaba junto a una cocina que impregnaba todo el negocio de olores. El cabeza de familia atendía a la clientela con su enorme barrigota enfundada en una de aquellas viejas camisillas llenas de pequeños agujeros, como un personaje de Fellini. Muchos días ni se molestaba en quitarse el pijama. Tampoco en ordenarse los rizos, escachados por la almohada.

Sus disputas familiares también tenían ese aire de película italiana, en la puerta de la calle y a pleno pulmón. No era extraño entrar a por un paquete de pipas, unas pastillas de goma o unos cigarros y ser consultado por uno de los parientes enfrentados en la pelea, por alguno que se quedara sin argumentos y precisara de apoyo externo.

En aquella casa escaparate tuvo que afrontar su homosexualidad uno de los hijos. Por eso todos, sin quererlo, fuimos testigos de su aparatosa salida del armario y de las variopintas reacciones de sus parientes. A nadie extrañó que al cumplir los 18 años desapareciera del barrio, al que llegaban estrambóticas historietas de su hazañas y vivencias por lugares lejanos.

Años más tarde, al pasar por Guanarteme, lo reconocí en una esquina. Atraía clientes con su vestimenta de mujer fatal. No hace mucho, paseé por el barrio y lo encontré. Pese a su aspecto híbrido y su rostro casi siempre ofuscado, me pareció verlo sonreir, como si se alegrara al reconocerme.

miércoles, 22 de abril de 2009

Nada es lo que era

Hace unas décadas, que los varones llevaran el pelo largo era símbolo de contracultura, un recurso estético con el que posicionarse al otro lado de las guerras y el imperialismo. Los rapados eran skinheads neonazis, marines y otros cuerpos represivos del Estado.

Hoy, en cambio, la derechona se deja melena, así, como descuidada pero no tanto. Hasta se ata pulseras de hilo a las muñecas. Y a los jóvenes obreros les da por ir rapados, como soldados de La Chaqueta Metálica.

Antes se fumaban porros en las esquinas de los barrios, mezcladas con pirulas de colores y algunos LSDs (el caballo llegó más tarde). Ahora la coca cubre las mesas de los despachos. Miren si no al concejal pepero que se metía una barbaridad de gramos al día. ¡Ay, mi cabeza!

¡Cómo ha cambiado el cuento!

Woodstock lo escuché años más tarde. El mayo francés lo leí mucho después. Sólo alcancé alguna resaca de todo aquello, gracias a la demora con la que llegan a estas orillas ciertas tendencias. El silbido de los adoquines llegó muy tarde a estas playas. Una pena. Consolémonos con una ración de yutube.