domingo, 4 de diciembre de 2011

Tareas urgentes


De repente, al capitalismo le ocurre como a Franco y se muere solito en la cama. Así que habrá que darse prisa en construir una buena alternativa o nos acabará encasquetando un Carrero Blanco cualquiera. 

sábado, 26 de noviembre de 2011

Los tiempos que nos corren



Monótonos, como el bipartidismo
Vacíos, como un discurso de Rajoy
Complacientes, como la estadística
Absurdos, como editoriales de El Día
Narcisos, como tertulianos profesionales


Serviles, como el riesgo y su prima
Irreconciliables, como abundancia y hambruna
Patológicos, como la egolatría
Interesados, como políticos
Sumisos, como esta democracia


Los tiempos que nos corren
espejismos que otros inventan
baratijas que consumimos
en las rebajas que habitamos

viernes, 18 de noviembre de 2011

vigilia


Cuando logró dormir, su sueño ya había pasado. Así que no le quedó más remedio que deambular por fantasías ajenas.

Al despertar, aquella realidad tampoco le pertenecía, pero no encontró otras disponibles. Resignado, se levantó dispuesto a habitarla, aunque con el sigiloso propósito de ir moviendo las cosas de sitio, en silencio, poco a poco.

sábado, 5 de noviembre de 2011

búsqueda


Cuanto más se saborea el silencio, más difícil se hace encontrar la palabra digna de romperlo.

sábado, 17 de septiembre de 2011

momentos





Cuando ya no lo esperaba
llegó un tiempo hecho de buenos momentos
hilados unos a otros
como una colcha de viejos retales coloridos.


Quise conservar los primeros
así que les busqué un lugar privilegiado en mi salón
Pero, poco a poco, se fueron reproduciendo
como extraterrestres al mojarse
Total, que acabaron rebosándome las estanterías.


En mi pequeña casa apenas cabemos
los armarios no cierran, repletos
y muchos de los mejores ratos deambulan flotando
pegados al techo, junto a los globos de mis cumpleaños.


Estrechos andamos, sí
pero esta multitud con la que ahora comparto piso
también me ablanda los problemas, colocándolos en su sitio
y hasta me ilumina caminos que antes
yo solo
ni siquiera imaginaba.

jueves, 25 de agosto de 2011

martes, 16 de agosto de 2011

silencio



Si por una vez cultivamos el silencio
el de la noche calentita bajo la seguridad de la manta

Si nos recreamos en la mirada sin palabras, 
ésa a la que una mueca le basta

Si aparcamos tanto ruido, tanta palabra
la distorsión de la sintaxis
el dije digo diego
el entendí, interpreté, creí...

Y si volvemos al silencio 
si concentramos el oído en la respiración
en el insistir de las olas
el correteo de hojas jugueteando con el viento
las burbujas que te envuelven bajo la marea

Si pruebo a callarme y, de pronto, te escucho
Si guardas silencio y me miras

miércoles, 3 de agosto de 2011

de barro



Hay días que amanezco de barro
de barro empapado y deshecho


Días en los que tengo que esperar
a que salga el sol y me seque
a que se lleve la humedad de mis dudas
de mis miedos 


En los que debo rehacerme
amasarme
esforzarme para mantenerme erguido
para mirar al frente y sonreir

sábado, 23 de julio de 2011

olas y encinas


Salgo de mi desierto de oleaje ensalitrado 
me pierdo en tu océano de encinas y olivos.

Por el sendero, una anciana sonriente me aborda
quiere mostrarme su casa
me obsequia con la sombra de su patio
me protege de la caló con agua fresca y fotos antiguas

Me transporta a su pasado
mostrándome el doblado de su casa
una buhardilla rebosante de baúles y recuerdos
de objetos que se conservan porsi
por quiénsabe
ajuares nunca usados
baúles venidos de América...

Con ellos debí soñar anoche
y desperté con la maleta de Lezcano,
la que el abuelo se llevó a La Habana
el padre a Venezuela.

Y ahora, en la tarde, Manolo García me pide la maleta de los sueños...
Cosas que pasan.

miércoles, 13 de julio de 2011

física y azar



De repente un día
cuando menos lo esperas
todo salta por los aires


Entonces vas y te pones a revisar
analizas
defines las variables
las sopesas
asumes y repartes culpas
(maldito lastre católico)
admites errores
y te haces propósito de aprendizaje
y hasta de enmienda, con la esperanza de que aún quede algo por salvar


Aunque quizás 
lo mejor fuera deleitarse
pasear ingrávido entre el fluir de partículas que deja nuestro big bang particular
confiar en el buen gusto de la física y el azar
seguros de que el nuevo universo no será peor que el dejado atrás


Por si acaso, no vendrá mal seguir remando
rumbo al paisaje soñado
allí donde porras esté
deambulando hacia donde se nos antoje más confortable


Quién sabe

martes, 28 de junio de 2011

tiempo al tiempo



Hice un pacto con el tiempo
para que no me llenara la cabeza de silencios


Porque no necesito saltar para estar vivo
y para volar me bastan las ideas


A cambio de las arrugas en las manos
de las rayas que bordean mis ojos
de las manchas en la piel
de esos dolores que
de vez en vez
se apoderan de mis articulaciones


Para compensar
le pedí al tiempo
que me conservara las ganas
que no me despojara de ilusiones
que no me arrebatara los sueños


Espero que cumpla
Tendré que darle tiempo al tiempo

domingo, 12 de junio de 2011

Como maresía

El Teide desde La Gomera / JLH.

Salitre, soy de salitre
y como maresía me cuelo por tus orillas
serpenteo los arrecifes
me elevo sobre la arena que te cubre
para dejarme llover sobre el cardón
y empapar las hojas diminutas de la tabaiba.

Humedezco tus rocas
y me filtro en tus tierras
hasta acurrucarme en tus adentros.

Es por esto que soy salitre
salitre y arena
roca, cardón y tabaiba
tierra y marea.
Soy marea.
Soy isla.
Maresía.

domingo, 5 de junio de 2011

tiempo



Siempre queda tiempo
espacio suficiente para dar un paso al frente
para dar marcha atrás y rectificar.

Momentos de reflexión y días de improvisación
minutos de dolor
horas de risas
segundos de gloria
meses de invierno e infierno.

Siempre queda tiempo.
Tiempo de recuperarse y volver a perderse
días de rocas
noches de nubes.


Tiempos pasados que nos acompañan hacia los que están por venir.
Madrugadas de insomnio y tardes de siesta.

Siempre queda tiempo.
Tiempo que perder.
Tiempo para ganar más tiempo.


(2001.
Esto lo escribí hace diez años.
Ha pasado tiempo.
Lo encontré al abrir viejas libretas en esta mañana ociosa de domingo.
Fue así que volvió a encontrar su momento).

jueves, 2 de junio de 2011

escapó


A bordo de su imaginación, escapó de la multitud
trenzando metáforas, sobrevoló cabezas ajenas
deshilachando tópicos, perdió lastre y
poco a poco
alcanzó tanta altura
que nadie logró volver a verlo.

sábado, 21 de mayo de 2011

El lugar de los hechos


El lugar de los hechos es un lugar indefinido, lejano, del que hablamos siempre en pasado.



Solemos creer que en esos puntos de los mapas ya nadie reside, se pararon los relojes y hasta la vida dejó de pasearse.

En algunos lugares de hechos conflictivos, los vencedores construyen plazas y alzan monumentos, para que no olviden sus victorias. Pero hay hechos que no quedan en ninguna memoria, que no se celebran ni se escriben ni se cuentan, aunque sí tuvieron su momento y lugar.


En cualquier esquina, en el metro cuadrado donde esperamos el transporte público, en la orilla donde tomamos el sol, en el pedazo de mundo donde nos tumbamos a dormir cada noche... en cualquiera de ellos cayó asesinada alguna víctima, alzó su brazo ensangrentado un guerrero, intercambiaron las primeras caricias dos cuerpos ilusionados, algún viandante culminó esa genial idea que cambió el rumbo de su vida, se unieron dos células y no pararon de suceder mitosis y meiosis, en espiral, hasta el infinito...

En cualquier rincón, bajo cualquier piedra se esconde un millón de historias que ya nadie recuerda pero que, estoy seguro, decidieron el curso de la humanidad igual o más que las anécdotas que sí conmemoramos pues, sin esos sucesos callados, nada ni nadie seríamos los mismos.

#15M

viernes, 6 de mayo de 2011

defenestrables



Hay idiotas que te cruzas un día y son molestos.
Hay imbéciles que tienes que soportar un año y son un coñazo.
Hay quienes te tocan las narices muchos años y son peores.
Pero hay quienes te joden una eternidad, a ésos hay que defenestrarlos.


perdóname, Beltor Brecht

sábado, 30 de abril de 2011

la flor y el erizo



La flor, curiosa, se fijó en el erizo.
Él la admiraba desde la sombra de sus púas.


De vez en vez, ella estiraba su tallo por si alcanzaba a verlo.
Él se colaba silencioso en su jardín, oculto entre la maleza.


Las búsquedas se convirtieron en encuentros.
Y éstos fueron cada vez más largos, más  frecuentes.


El erizo sentía tanto respeto por la flor que temía hacerle daño con sus rarezas.
A ella le gustaba verlo corretear con su puntiaguda corteza.


Cuando se acercaron lo suficiente, a él se le enredaron las agujas.
Ella se sintió incapaz de frenar el temblique de sus pétalos.


Fue así que descubrió que la melena del erizo, aunque punzante, era también flexible. Él supo de las espinas de la flor.


Fue por eso que se animaron
tragaron saliva, ablandando los miedos, y se atrevieron.
Simplemente se atrevieron.


Desde entonces se les ve corretear juntos
atravesando vientos
sorteando montañas
cruzando autopistas
reinventando jardines...

domingo, 24 de abril de 2011

despertar


Al despertar encontró sus sueños esparcidos por la cama.

En un primer momento pensó hacer lo de siempre: abrir la ventana y sacudir las sábanas, aireándolo todo mientras él se metía en el molde de su vida cotidiana.

Esa mañana, en cambio, prefirió recoger cada una de sus ilusiones y llevarlas consigo. El resto del día las fue repartiendo por rincones, macetas y jardines, con la silenciosa esperanza en que alguna acabara por germinar.

miércoles, 20 de abril de 2011

sms


Aún no había soltado los bolsos en su nueva habitación cuando escuchó el sonido del móvil. Un mensaje: “Se te va a echar de menos”, decía. No reconoció el número del remitente, pero  tampoco dudó que fuera para ella. Acababa de aterrizar en su nueva parcela de universo, apenas seis metros cuadrados de habitación en un piso de estudiantes de capital de provincia.

Después de ordenar armarios, colocar libros y recuerdos, le dio por contestar: “Gracias, yo también añoraré. Quién eres?”

A la mañana siguiente, enganchaba las nuevas llaves en el viejo llavero mientras bajaba las escaleras. Ahora le tocaba adentrarse en el nuevo hábitat. Descubrir calles, ruidos, tráfico, paisanaje. Con tanta tarea y emociones, no le quedó tiempo para recordar el mensaje de la noche anterior, hasta que recibió uno nuevo: “Te conozco desde siempre. Hemos sido vecinos hasta ahora”. 

No sabía bien cómo interpretar aquellas notas. La broma rebuscada de algún viejo compañero, un admirador secreto, un familiar burlón, un perverso vecino… Todas las opciones estaban abiertas, unas más divertidas que otras, algunas hasta desagradables. Y claro que se inflaba pensando en la posibilidad de despertar pasiones en un desconocido o, quién sabe, en un conocido que no se atrevía a confesárselo a la cara. Buf, qué idiota, pensó. Un tipo así no valdrá la pena. Y si es un viejo o un vecino casado. Y si es una broma y me están tomando el pelo. Por eso prefirió no darle más vueltas.

Durante los meses siguientes continuaron llegando mensajes que, sin darse cuenta, se acomodaron poco a poco en su vida. Se escribían los buenos días cada mañana. Se contaban los planes de cada jornada y, cada noche, esperaban para despedirse con sendos eseemeeses.

En Navidad tocó volver al pueblo. Tenía ganas, muchas, de ponerle cara a tanto escrito furtivo. No habían quedado en nada. Nada parecido a una cita. En tanto tiempo, ni siquiera se habían escuchado. Ella lo llamó en más de una ocasión, pero él no contestó. Se limitaba a enviar otro sms: “Todavía no. Mejor así”. Estuvo tentada a acabar con este juego macabro. ¿Hasta dónde iba a dejarse llevar? Pero, ella lo sabía mejor que nadie, era demasiado tarde. Le gustaba.

Paseaba por el pueblo mirando a todas partes. Tenía sospechas, por supuesto. Algunas más apetecibles que otras. Soñaba con una aparición al doblar cualquier esquina. No soltaba el teléfono, mirándolo compulsivamente. Pero en esos días no llegó nada diferente a los anteriores. En las miradas de sus vecinos no descubrió ningún brillo ni un guiño ni un gesto que le confirmara o delatara quien estaba al otro lado del teclado.

Ya estaba subida al coche, de vuelta a la ciudad, cuando escuchó el pitido. “Te queda muy bien ese pañuelo, aunque se te ve triste. Cuándo vuelves?” Al leerlo, dibujó una leve sonrisa, pero la decepción era evidente. No le quedó más remedio que darse el tiempo necesario para digerirla.

Así y todo, no interrumpió el contacto. Los sms continuaron viajando de un móvil a otro durante las siguientes semanas. Hasta que no pudo más. Tampoco ella se reconocía en el envío de aquel texto. “Estaré en el pueblo este fin de semana. Te espero el sábado en el cine. Iré a la sesión de las ocho.”

Cuando llegó a la sala, no tuvo dudas. Había pocos espectadores y sólo uno estaba solo. Se dirigió a aquella sombra y, pese a las muchas butacas vacías, se sentó justo a su lado.

martes, 12 de abril de 2011

pasados


El pasado le seguía tan de cerca que, en ocasiones, lo alcanzaba y hasta amenazaba con adelantarlo.

lunes, 28 de marzo de 2011

una piedra más

jlhdez, 2009.


Cuando deje de creer que todo el mundo es bueno
hasta que se demuestre lo contrario


Cuando me quede estrecha la piel ajena
y me resista a flotar entre los colores de cualquier paisaje


Cuando el brillo de tus ojos no me haga ni cosquillas
y no sea capaz de reírme de mis errores
de mis flaquezas


Entonces, más valdrá que me deje caer por alguna orilla
para que la marea me zarandee
como una piedra más

miedos


Le daba tanto miedo lo desconocido que decidió convertirse en dios, dictar normas e inventar profecías para todo lo que no le alcanzaba el entendimiento.

viernes, 25 de marzo de 2011

biografía



La pensaron y diseñaron para ser una bota.

Buscaron los materiales, los cortaron, los cosieron y los pegaron para convertirla en el calzado que se esperaba de ella.

Así y todo, después de mucho andar, no lo pudo remediar. Acabó por dejar florecer lo que llevaba dentro.

Y qué otra cosa podía hacer, si siempre quiso ser una maceta. Una dulce y acogedora maceta.

domingo, 20 de marzo de 2011

domingo


Era domingo, tenía el día libre y decidió dedicarlo a ordenar su universo. Ése que gravita en los escasos cincuenta metros cuadrados de su casa.

Comenzó por hacer hueco a los libros que pernoctaban en la mesa del salón desde hacía semanas. De camino a la estantería, cayó en el interior de uno de ellos, desapareciendo durante horas. 

Salió de aquellas páginas en busca de un marcador, pero en el cajón donde los guardaba se sumergió en una nota manuscrita. Ésta lo llevó, como autómata, al calendario y, de allí, al ordenador. Saltó de una ventana a otra, saludó, contestó, buscó música y visionó algún que otro vídeo… Cuando logró desprenderse de la pantalla, deambuló sin rumbo por las habitaciones, hasta que en una de ellas comenzó a doblar y guardar ropa, distraído, pensando en sus cosas. Un botón flojo lo llevó a la caja de los hilos, junto a la de las fotos. Y, claro, claro que se zambulló en ellas, entre amistades olvidadas, paisajes perdidos, amores insípidos, rencores perversos… o, tal vez, viceversa.

Cuando volvió, ya tenía hambre. Hizo unas llamadas en busca de compañía para el almuerzo y la sobremesa. A los pocos minutos, salió de casa. El baño quedó empañado y revuelto, como el resto de su universo, más habitado y revuelto que al amanecer de aquel domingo.

miércoles, 16 de marzo de 2011

como tetris



De repente todo comienza a encajar. Una a una se presentan las piezas adecuadas en los contextos deseados y, ¡zas!, las líneas desaparecen, liberándonos de su peso, aliviando la tremenda muralla que, lenta y silenciosamente, nos venía enterrando desde hacía tanto...

martes, 8 de marzo de 2011

la caja

Allí estaba, dentro de aquella caja. Lo tenía delante de sus narices. En la oscuridad de su interior acartonado descansaba el resumen de sus muchos anhelos, de tantas horas de ausencia en incontables noches en blanco. Unas finas paredes lo separaban de todo lo que había soñado, aunque ni siquiera era ya capaz de recordar desde cuándo.

Aquello le proporcionaría la alegría que le faltaba, la seguridad en sí mismo, el reconocimiento social que siempre deseó. Bajo aquella tapa reposaba la Tranquilidad, con mayúsculas, la Calma, el fin de los conflictos. Allí estaba el afecto, la compañía, todo lo que podría reconfortarle.

Ese cubo contenía las llaves de su felicidad, el acceso a la sonrisa eterna, a la lucidez constante, a la palabra exacta en el momento preciso. Abrir su tapa era liberar su paraíso particular...

Era increíble. Lo sabía. Vaya si lo sabía. Por eso, seguramente por eso, decidió no abrirla, volver a guardar la caja en el desván. Como cada noche desde hacía tanto.

lunes, 28 de febrero de 2011

piedras

javier lópez, 2011


¿Dejarse revolcar por la marea o hundirse lentamente en la arena?
El eterno erosivo dilema.

jueves, 24 de febrero de 2011

puertas


Javier López, 2011

Hay puertas levantadas por el miedo
y puertas que atajan la corriente

Algunas, al cerrarse, se abren a la intimidad
Otras ni abiertas dejan salir la soledad

Hay llaves perdidas que nadie busca
y umbrales que mejor no cruzar

Hay puertas que invitan a soñar entre sus rendijas
y puertas que no hay más remedio que tumbar

domingo, 13 de febrero de 2011

papel mojado



He invertido mucho tiempo en buscar un canal de expresión. Necesito un lugar donde abandonarme a crecer, donde puedan florecer mis personajes, permitiendo que ramifiquen sus relaciones, soñarlos a la sombra de sus enredos y entresijos.

No es una decisión fácil. Entre tanto escritor de sms y aficionado al microrrelato, con la avalancha de concursos a cambio de líneas y caracteres limitados, es lógico que una diminuta idea de cuento como yo tenga miedo de no elegir bien a quien me escriba.

sábado, 12 de febrero de 2011

reinventarse



En ocasiones no queda otra que reinventarse. A fuerza de repetición, todo sigue igual. Y no tiene nada que ver con ser constante o abandonar. Tampoco con la coherencia, pero sí con la necesidad de cambiar los guiones si, de verdad, buscamos que la película tenga otro final. Me temo que no basta con retocar los diálogos.

Lo peor, el vértigo. Esas noches en las que la cama se convierte en embudo de paredes deslizantes y te arrastra a un vacío sin ningún maldito reflejo ni un triste punto de referencia. O cuando al mundo le da por hacerse enorme y te deja ahí, tirado, en el más ínfimo de los rincones de tu cuarto.

Va a resultar que lo mejor es dejarse llevar por el impulso kafkiano, por mucho que los demás insistan en que nos hemos convertido en bichos raros.

Siempre creí que la inteligencia se pone a prueba con la adaptación a situaciones nuevas y cambiantes. Ya lo dijo Darwin.

domingo, 6 de febrero de 2011

bajo mis olas

ingravidez interior. JLH, 2011

Cien mil leguas de viaje hacia mí mismo
buceando por agujeros oscuros
esquivando bullicios conscientes
ecos de recriminaciones, deseos y eslóganes
vidas pret a porter
objetivos vitales precocinados
biografías desteñidas, heredadas como ropa usada, de  familiares y amigos...

Buscando al otro lado de mis sueños
de mis miedos 

Allá adentro
donde los oídos pitan, casi revientan
en el epicentro de la nada
de mi silencio

Hasta donde el oxígeno me alcance

viernes, 4 de febrero de 2011

motores de la historia


La información llega ahora por muchísimos canales, en enormes cantidades, muy superiores a lo que mi cerebro es capaz de asimilar. He leído kilómetros de titulares y artículos, he clickeado en centenares de enlaces, visualizado vídeos e informativos, escuchado infinidad de audios... sobre las movilizaciones de los países árabes en estas últimas semanas. Al ritmo que puedo voy procesando, pero hay preguntas que me hice al empezar a digerir los hechos a las que aún no le encuentro respuestas.

Me ha quedado bien claro que del lado de Mubarak ha estado siempre Occidente y, sobre todo, Israel, pues le ha servido de cerrojo a Gaza y otros favores inconfesables. También que éste y sus colegas de Túnez, Yemen... se han engordado durante décadas a costa de recortar los derechos de sus ciudadanos con el visto bueno de las grandes potencias, a las que les ha mantenido el status quo en la zona.

Lo que no me queda tan claro es esta presunta generación espontánea de revueltas cívicas en favor de la democracia. Ni que decir tiene que los levantamientos populares en contra de las tiranías me alegran profundamente pues, queramos o no, la historia se mueve a golpe de alzamientos. Otra cosa es que me crea a pies juntillas esto del contagio de un país a otro o lo de las ciber-revoluciones ni la sobredimensión de las TIC y las redes sociales en estos asuntos. Ni siquiera que estemos presenciando una revolución, en el sentido estricto del término.

Significativo me resulta que los líderes de la UE reclamen la convocatoria urgente de elecciones. Y que la administración Obama guarde un más que prudente silencio o, como mucho, se preocupe de cómo tratan a la prensa en Egipto. (¿Recuerdan cuáles eran sus posturas hace unos meses ante la masacre marroquí en el Sahara? Nada que ver).

Por todo eso, sigo preguntándome quién está realmente detrás de las movilizaciones. Si, a pesar de la euforia generada también en muchos medios de comunicación progresistas, esto no será más que un lavado de cara, un relevo de tiranos por demócratas que, al fin y al cabo, seguirán secuestrados por los mismos intereses, opine lo que opine la ciudadanía.

Con todo, reservo un ápice de esperanza, consistente, fundamentalmente, en que la población tome consciencia de su poder, de su protagonismo, y que siga adelante, más allá de lo que puedan haber diseñado quienes orquestaron estos derrocamientos, sospecho, desde despachos muy alejados de las costas mediterráneas.

miércoles, 2 de febrero de 2011

dilemas

A cara o cruz.
A un extremo o al otro.
Seguir dando vueltas a lo mismo sin moverse ni un milímetro del lugar de siempre.
Quemar todas las naves.
Guardar la ropa.
Hacerse nudista crónico.
Al fondo a la izquierda o saliendo a la derecha.
El pájaro en la mano se desconsuela del libre revoloteo de la bandada.
Cinturón, tirantes y arnés o confianza, que la vida proveerá.


Nos + Tros, 2011

Hay momentos en los que hasta puedo llegar a comprender esa tendencia ancestral de la humanidad a adorar deidades. Todo a cambio de una justificación de lo inexplicable, por un sentido, aunque ilógico, que haga llevadero lo irracional de la vida cotidiana.

jueves, 27 de enero de 2011

erosiones


Fueron los primeros. Nadie confiaba en ellos. ¿Cómo se atreven?, les decían. Serán ilusos, rumoreaban entre risas.

Pasaron los años y supieron esquivar los momentos de desánimo, que fueron muchos. 

Unos pocos se sumaron a la tarea. El viento, la bruma, la lluvia, las olas...

Con ellos llegaron los logros y, con éstos, más apoyos. Algunos se atrevieron a enraizar, profundizando en la labor, trabajando desde dentro.

Pasaron siglos y los osados se organizaron. Se constituyeron en pisos de vegetación, especializándose en cada tipo de suelo.

Así fue posible y, a pesar de la desconfianza, la roca acabó en la orilla, hecha arena.

martes, 25 de enero de 2011

brumas


Hay días de neuronas enterradas
que esconden ideas bajo las piedras.


Ésos en que los axones giran desorientados
entre brumas espesas
confusas.

Días en que toca aguardar
por si se disipa la niebla
y, con suerte, al fango lo arrastra la lluvia horizontal.

viernes, 21 de enero de 2011

relojes


El reloj de Cortázar era nuevo. Por eso, en su fondo, Julio veía la muerte.

Yo prefiero los relojes antiguos, porque tras sus esferas, allá al final, están los madrugones que ya me di, las lágrimas que ya enjugué, los fiascos y las meteduras de pata que ya viví, las amarguras que digerí... También porque, al fondo del todo, está aquel orgasmo de mis padres, el que trenzó el encuentro que aún desenredo, el que peino, el que soy.

lunes, 17 de enero de 2011

historia natural


En algún siglo de este viejo planeta, tus células y las mías formaron un mismo organismo.

Una microbacteria, un árbol, un gigante o diminuto animal marino, un alga o un dinosaurio, un elefante o quizás un gusano. No lo sé. No puedo recordarlo.

El ciclo de la vida o el alimentario, qué más da, nos separó en algún momento y desde entonces recorrimos miles de seres y formas, cada uno por su cuenta.

Hoy, aquellas células en las que convivimos componen nuestros respectivos cuerpos, donde ahora se reconocen, se buscan, se compenetran, se funden...

sábado, 15 de enero de 2011

qué crisis?


Si el dinero se crea pero no se destruye... ¿dónde porras ha ido a parar?

Ya vale con que lo convirtieron todo en ladrillos, en pisos que no venden. De ser así, lo tendrá quien vende los ladrillos. Digo yo, por empezar a buscar en algún sitio.

O va a resultar que es fotosensible, que desaparece como las vitaminas de las naranjadas, aquéllas que de pequeños nos hacían beber rapidísimo para que no perdieran sustancia. Anda, ahora que caigo, va a ser por esto que jamás ahorro.

¿Crisis? Para justificar despidos masivos y prácticamente gratis, recortes sociales, destrucción de derechos laborales que costó siglos conquistar... Y la banca sin cesar de hacer caja.

Al final, otro negocio redondo, otra campaña publicitaria planetaria, al estilo gripe A y timos similares.

Mentira, todo mentira.

jueves, 6 de enero de 2011

calcetines


Desde sus primeras navidades le enseñé a gritar "Viva la República" al paso de los Reyes Magos en la Cabalgata. Lo hacía aún cuando desordenaba las palabrejas con tantas sílabas. 

El año pasado comenzó a sospechar que mi consigna no debía ser algo bueno y hasta advirtió a sus amigos para que no la corearan, por si se quedaban sin regalos, decía.

Este año, con sus siete recién cumplidos, al intentar convencerlo me preguntó qué es eso de República, lo de ser republicano. Cuando le expliqué que consiste en estar en contra de los reyes, cuestionó extrañado: ¿Por qué no te gustan? Sin ánimo de ser más panfletario de lo debido, le resumí que son personas que tienen muchas riquezas sin haber trabajado nunca para conseguirlas, que viven a costa del trabajo de los demás (hay tantos así). Sin dudarlo un segundo, contestó vehemente: "Pero éstos son buenos, Papi. Éstos comparten lo que tienen. En lugar de darnos dinero, van y nos compran regalos. Es como si repartieran sus riquezas".

Tras un espeso silencio que, confieso, yo invertía en rumiar como rebatirle semejante argumento, zanjó la conversación concluyendo: "Claro papá, como eres republicano todos los años te regalan calcetines". Será por eso.