jueves, 27 de enero de 2011

erosiones


Fueron los primeros. Nadie confiaba en ellos. ¿Cómo se atreven?, les decían. Serán ilusos, rumoreaban entre risas.

Pasaron los años y supieron esquivar los momentos de desánimo, que fueron muchos. 

Unos pocos se sumaron a la tarea. El viento, la bruma, la lluvia, las olas...

Con ellos llegaron los logros y, con éstos, más apoyos. Algunos se atrevieron a enraizar, profundizando en la labor, trabajando desde dentro.

Pasaron siglos y los osados se organizaron. Se constituyeron en pisos de vegetación, especializándose en cada tipo de suelo.

Así fue posible y, a pesar de la desconfianza, la roca acabó en la orilla, hecha arena.

1 comentario:

Catherine dijo...

los muchos que no se sumaron se fueron convirtiendo, también ellos, en roca maciza... hasta que, hechos arena, comprendieron la tenacidad de los ilusos