martes, 19 de enero de 2010

visiones


Tenía un ego tan desproporcionado que le impedía ver el árbol, el bosque, el río, la casa, el pueblo, la ciudad, la isla... y a sí mismo.

¿Lágrimas? Ésas no le molestaban. Sólo se las permitía en privado y a oscuras, para que no le erosionaran la imagen pública.

2 comentarios:

Lena dijo...

Eso.

O tal vez le servían (las lágrimas) de espejo para verse a sí mismo aumentado mil veces.

Un beso!

Semi dijo...

Haberlos... haylos. No son visiones. Lágrimas propias, lo dudo y, si son del prójimo para que ocultarlas. Un abrazo Javi.